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Descubren mecanismo de envejecimiento de las células musculares

El descubrimiento, llevado a cabo por investigadores de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, podría abrir múltiples vías de investigación en medicina regenerativa.

¿Por qué envejecen las células madre?
La capacidad regenerativa de las células madre de los músculos se va perdiendo a causa de la activación de una vía de señalización asociada al envejecimiento celular que hace que estas pierdan su capacidad de dividirse y reproducirse. La regeneración del músculo depende de un grupo de células madre del músculo que se encuentran en estado latente y que se van activando para formar nuevas fibras y dividirse para formar nuevas células madre. Con el envejecimiento, las células madre musculares sufren cambios intrínsecos irreversibles; pasan de estar en estado latente a un estado de “senescencia”, con lo que dejan de crecer y dividirse para formar nuevas células madre y regenerar tejidos musculares.

El axioma establecido por estudios anteriores era que el envejecimiento de las células madre está asociado al entorno: es decir, cuando el tejido en el que se encuentran envejece, estas células también pierden su capacidad de activarse. En experimentos anteriores realizados en las Universidades de Stanford y Harvard, cuando se trasplantaban células madre viejas a tejidos jóvenes, estas recuperaban su capacidad regenerativa. Por el contrario, los investigadores de la Pompeu Fabra, coordinados por la Dra. Pura Muñoz, esperaron a que los ratones fueran verdaderamente viejos (28 meses de edad; el equivalente a 75 años en un humano) antes de trasplantar sus células madre e intentar reproducir los resultados de los experimentos estadounidenses. Pero en este caso, se vio que las células madre viejas ya no eran recuperables, aún cuando fueran trasplantadas a un tejido joven. Las células madre se habían vuelto viejas; ya no funcionaban, de ahí que “el ambiente no lo es todo”.

Esto llevó a los científicos de la Pompeu Fabra a estudiar qué sucedía en estas células madre antes de que alcanzaran el punto de no retorno; los investigadores buscaron un gen que se activase para activar el mecanismo de envejecimiento, para hacer que las células madre dejasen de funcionar. Fue ahí cuando apareció el gen P16, un viejo conocido de los oncólogos y de los investigadores del envejecimiento. Desde hace años se sabe que P16 está asociado al envejecimiento celular, de ahí que no resultara ninguna sorpresa encontrarlo en las células madre viejas.

El siguiente paso fue silenciar P16 para ver qué ocurría. El resultado fue que, al impedir actuar a dicho gen, las células madre musculares de los ratones no sufrían degeneración a partir de los 28 meses de edad. Es decir: pueden regenerarse, lo cual, afirman los autores del estudio, podría abrir la vía a múltiples posibilidades en medicina regenerativa.

Usos en medicina regenerativa
El descubrimiento, publicado hoy en la revista Nature, podría permitir en un futuro atenuar o ralentizar la pérdida de capacidad regenerativa de las células madre del músculo, alargando así la longevidad de estas, y abriendo la posibilidad de importantes avances en medicina regenerativa. Esto podría emplearse para reparar la fragilidad muscular en personas mayores, cuyos músculos son incapaces de regenerarse tras una caída, por ejemplo. Pero lo descubierto puede ir más allá de las células musculares: también es aplicable a otros tipos de células, como por ejemplo las células cerebrales, con lo que podría aplicarse este descubrimiento a la investigación de tratamientos contra enfermedades neurodegenerativas.
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